miércoles, abril 29, 2009

Concepción Bertone

Nació en Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina.
Ha publicado: De la piel hacia adentro, poesía, Rosario 1973. El vuelo inmóvil, poesía, Ediciones la cachimba, Rosario, 1983.
Citas, poesía, Ediciones bajo la luna nueva, Rosario-Buenos Aires, 1993.
Aria Da Capo, Ediciones del Dock y Revista de Poesía La Guacha, Buenos Aires, 2006.(3000 ejemplares distribuidos en todo el país por la mencionada revista.)
Las 40, Poetas santafesinas 1922-1981. Coedición Ministerio de Innovación y Cultura
de la provincia de Santa Fe y la Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, 2008.
Es poeta, prosista y crítica literaria. Fue coeditora de la revista Cuadernas junto con Héctor Píccoli y Armando Vites. En 1993 la Universidad de Mayaguez, Puerto Rico, la distinguió como una de las mejores 20 poetas de lengua hispanoamericanas, y en 1998 fue invitada de honor por la Universidad de Bayamón, Puerto Rico. Su poesía está antologada en su país y en el extranjero, parcialmente traducida al catalán, al francés, al inglés y al italiano. Escribe en diarios y revistas literarias del país y del exterior.
Esperando la nieve
a Glauce Baldovín, in memoria

Todos dicen que va a nevar en la ciudad.
Todos quieren ver en la nieve algo nuevo,
algo raro y ligero porque
no sabríamos convivir con eso. El rostro
del otro es nuestro rostro y el hielo de la nieve
lo refleja. Pero nunca cayó. Sólo piedras
de hielo y algo de la tempestad
que destruyó a los árboles. La tarde
se hizo noche y el cielo
me develó el humor de los pájaros, la tijera
de una bandada ruidosa
buscando dónde anidar.

Y nada
que no supiéramos –salvo volar-
nos pasa. La nieve
cae siempre en otra parte.

El derroche es una ley
del arte y de la naturaleza apaleada. Siempre
hay tiempo, tibiezas
de Barragán antiguo, enaguas de jerga,
lienzos bordados por mi abuela
contra la guerra que,
en ese hacer sumida, florecía en la tela.
Flor rebelada contra la nieve
que había que cavar para ver la luz,
el suelo fangoso que dejaba la pala
enterrando la bala del cansancio
que le hizo estallar una noche
el corazón.

El tuyo, el de ella. Se supone cordial
la huella del pespunte, el hilván,
la mirada ciclópea de la aguja, lo que cava
la pala cuando siembra . El filo del papel
o del hilo. Se supone cordial
entre los yuyos donde se afila un lirio
no pisar su destino de cuchillo

salvando una parte
de un día de pesar.

Del peso del avatar, de ese mal
expresado nombre
de lo adverso. Reverso del candor, cuando te mata.

2 comentarios:

alicia dijo...

La poesía de Concepción Bertone me parece una poesía entrañable y llena de nostálgias así como empapada de una triste melancolía por el pasado de su país.

María Teresa Jiménez

Lione dijo...

Concepción Bertone siempre logra que uno entre en esa tensión conmovedora de su poesía que está hecha de verdades y sentimientos afines a todos, pero que ella enlaza, si se puede decir así, de un modo tal que no se puede salir del estado de gracia que produce. No conocía este poema. Es de una belleza muy profunda.

Lione